Pasó un mes desde que creé el blog de educación ágil(e). La razón de no publicar inmediatamente se basó en mi afán de investigar más sobre un tema conocido, pero de lo que hay mucho escrito últimamente. Ser “ágil” esta de moda.
Pero como toda modorra debe ser contenida, la modorra pedagógica se esfuma finalizando Febrero y es reemplazada por unas ganas de comenzar el calendario académico.
Y como mi base es la Historia (hace mil años me recibí de profe de Historia, y aunque ahora presuma de ser Tecnólogo, tengo mi inconfesable pasado de fotocopias y manuales de escuela Media), vamos a comenzar por el pasado, para rápidamente tratar de bocetar, al menos, una parte del futuro de la Educación.
Hace un par de años estaba buscando material para complementar ABP y trabajo colaborativo para la cátedra de TEcno III, cuando me topé con algo llamado “scrum”. Lo leí y decidí seguir profundizando en esta temática, las metodologías “Ágiles”. Pero luego se convirtió en una nota al pie de otros temas ¡Hay tanto por enseñar y un cuatrimestre es tan poco tiempo! De todas formas, siempre me quedó dando vueltas la heroica historia de un grupo de desarrolladores que con el nuevo milenio se juntan a preparar una nueva forma de encarar el tabajo por proyectos.
Y ahora mismo, en educación, hay muchas técnicas para preparar trabajos por proyectos, pero son tan intrincadas que lo son todo, menos ágiles, se presentan estáticas, caóticas, con plazos anuales... y por supuesto que presentan temas “prefabricados”, servidos a los estudiantes, los verdaderos protagonistas, como una manufactura ya realizada(en un colegio secundario que pretende ser de vanguardia, me dieron un documento con mas de cinco páginas de requerimientos para trabajar con proyectos, en el que se pretendía que unifique inteligencias múltiples, filosofía intitucional, rúbricas, palito, bombón, helado...).
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